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El Toro San Marquero

Imagen de Valerio Chumillas

   Hace días que llevo dudando sobre si escribir o no escribir este artículo de opinión, ocurre a veces con esto de las opiniones que a parte de todos tener la nuestra, muchas veces no suele gustarnos escuchar la del vecino si no coincide con la nuestra, quiero dejar claro antes de empezar que lo que aquí comento no dejan de ser ideas de un sanmarquero más, no pretende sembrar cátedra este escrito ni cambiar la fiesta ni nada por el estilo. Una vez liberado de esta carga vamos a entrar en materia.

   San Marcos está en una evolución constante como lo está cualquier fiesta pero creo que en los últimos años cada vez evoluciona más rápido, evoluciona o involuciona eso que lo juzgue cada uno…

   Más o menos todos sabemos cuál es el origen de nuestra fiesta, siempre se me caerá la baba escuchando a nuestros mayores contando historias de aquellos animales de labranza que antaño se lidiaban en nuestro pueblo y luego tenían derecho a comer gratis en todos los pastos del término, curiosamente haciendo una comparativa con el origen del toro bravo he notado muchas similitudes pero con una gran distancia en el tiempo claro está. Aquellos primeros toros bravos no embestían como no podían embestir, por definición, las vacas de labranza, tan sólo acometían, con el tiempo los ganaderos transformaron esa acometida en arrancadas y con la creación o la selección de la bravura aparecieron nuevos conceptos ya mucho más modernos como la toreabilidad o la transmisión.  Es meterse en un charco demasiado profundo el hablar sobre los orígenes del toro bravo, mi idea es sólo referir que igual que evolucionó la historia del toro bravo ha evolucionado la de nuestra fiesta y con el paso de los años dejamos de lado las vacas de labranza y se empezó a comprar ganado bravo.

 Creo que la evolución ha sido positiva, evolucionar no significa perder tradiciones ni mucho menos pero creo que hoy en día a todos nos gusta más en San Marcos ver un toro bravo que una vaca de labranza corriendo por el recinto.

   Con lo que no estoy tan de acuerdo es con el concepto que existe en parte de los sanmarqueros del toro ideal para nuestra fiesta en la actualidad, ya en alguna reunión de Hermandad, hablando de los premios, se ha planteado el tema de ¿qué es un buen toro sanmarquero? Y por supuesto es imposible dar un definición que todo el mundo acepte, pero hay conceptos que creo que deberíamos replantearnos, por ejemplo el error de confundir volumen con trapío, nos hemos convertido en un pueblo obsesionado por lidiar el toro grande a toda costa hasta tal punto que miramos más la romana que la propia integridad física del animal o algo tan importante como las hechuras de un toro que son lo que para mí lo hace bonito. Creo que cometemos un error con esa obsesión y esa competencia entre peñas por lidiar el toro gigante en muchas ocasiones fuera de tipo.

   Por supuesto que en esta época de crisis en la que todos sabemos de las dificultades que acarrean traer un toro al pueblo no se le pueden pedir peras al olmo, cada peña tiene el   presupuesto que tiene y lo intenta invertir de la mejor manera posible desde su punto de vista personal.

   Creo que cuando se visita una ganadería buscando toros es importante conocer algo al menos del encaste de la misma no tanto para predecir su comportamiento en la fiesta sino para saber mirar sus toros, si miramos con los mismos ojos a un toro de Santa Coloma que a un toro de Atanasio cometemos un error tan grande como si comparamos un caniche con un pitbull.  

   Ya veo menos importante centrarse en un hierro o en un encaste en particular más que nada por lo imposible del tema sobre todo si miramos fuera del encaste Domecq, sería bonito decir tengo ilusión de lidiar un Murube en San Marcos voy a buscarlo pero en la mayoría de los encastes nos veríamos casi imposibilitados de conseguirlo. Pero no está de más saber lo que compramos al menos que nos importe más bien poco que nuestro toro embista, sea bravo, tenga transmisión etc… Creo que esto deberíamos valorarlo más, creo que no hay nada más bonito que ver a tu toro embestir sin parar con codicia, con fijeza y con emoción a cada cite o al menos eso es lo que me emociona a mí de mi toro. Aun así por mucho que elijas una ganadería con buenas referencias, en una época de bonanza para la misma, de un encaste adecuado para nuestra fiesta y demás cláusulas que queramos poner, nadie nos firma en un papel que nuestro toro vaya a salir bueno pero os aseguro que las posibilidades aumentan si se hacen las cosas bien.

   Usemos por tanto la cabeza a la hora de elegir nuestro toro, saquemos tiempo para calarnos la gorra campera y pongamos rumbo a cualquier ganadería a sentir la magia de ver un toro en su hábitat natural, almorcemos tras cada visita debatiendo sobre los toros que se han visto, compremos sin intermediarios que para equivocarnos ya estamos nosotros y vayamos tachando con una cruz cada día que pasa para ver salir nuestra res en San Marcos y deseemos que lo que salga del camión sea un toro, un T O R O, y disfrutemos de su bravura porque es ésto señores lo que lo hace único en el mundo.

 

 

 

 

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